dimarts, 24 de juny de 2008

LA MULTAQA 2008

Com que la celebració de la Multaqa 2008, eixa trobada intercultural que organitza la Unesco al monestir de la Valldigna, ha passat desapercebuda per als simaters, com tantes altres coses que s'hi celebren al monestir, Arc Iris reproduïx pel seu interés un article del sociòleg Alberto Moncada publicat hui al diari Levante-EMV, i que resumeix bé l'esperit de la trobada. Respectem l'aticle original en castellà.
UN ARTICLE D'ALBERTO MONCADA La cuarta Multaqa de las culturas mediterráneas, organizada, como las tres anteriores, por el Centro Unesco Valencia, tuvo como contenido la conmemoración del sesenta aniversario de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre y su escenario fue, también como en años anteriores, el Monasterio de Simat de la Valldigna.La doctrina de los derechos humanos constituye básicamente la superación del modelo político, económico y social del Antiguo Régimen y la transformación de los súbditos en ciudadanos. Forma parte de la cultura democrática que se va asentando a partir de la Revolución Francesa y en la que los poderes del Antiguo Régimen, la nobleza coronada por los reyes, y el clero, coronado por los Papas, dan paso a los Parlamentos y a las elecciones.Las culturas religiosas monoteístas árabe, judía y cristiana han tenido dificultades en aceptar esta transformación político social y todavía mantienen restos de instituciones antitéticas a la democracia, como es el caso de la familia patriarcal que en ocasiones constituye una limitación de los derechos humanos de sus miembros y, en particular, de las mujeres. Los defensores de la familia patriarcal, que todavía es predicada por algunos sectores de la Iglesia católica y de los fundamentalistas árabes y judíos, aún no reconocen que los verdaderos protagonistas de la sociedad son las personas y no las familias. Como reconoció Souah el Hadri, vicepresidenta de la Asociación de mujeres inmigrantes de Valencia, la mujer árabe está siendo protagonista de una lucha intensa por la igualación de los géneros frente a una tradición machista, en lo que concurrió con Rosa María Rodriguez, miembro del Consell Valencia de Cultura.La Multaqa de este año, cuyos gastos fueron recortados en función de la crisis de financiación de las entidades patrocinadoras, tuvo sin embargo un magnífico colofón musical con la actuación del Coro Lex et Gaudum, del Colegio de Abogados de Valencia que ofreció un interesante recital de canciones de varias culturas, rematado por unas danzas de un grupo de mujeres emigrantes de Rumanía.Las sesiones fueron seguidas por un centenar de personas vivamente interesadas por el tema de los derechos humanos y que participaron activamente en una discusión que se prolongó cada día a continuación la actuación de los ponentes.Como era de esperar, el tema de la emigración, como un derecho humano fundamental recientemente recortado por la nueva directiva europea, ocupó preferentemente la atención de ponentes y público. Como indicamos los ponentes de la última sesión, Ignacio Aymerich, de la Universidad de Castellón, Guillerno Vansteenbergue, director del Ceimigra, y yo mismo, la globalización, este nuevo fenómeno internacional que hace posible la libertad de circulación de los capitales, las mercancias y la tecnología, tiene todavía un capítulo negro, que es la libre circulación de las personas. De hecho, la globalización hace más profundas las desigualdades entre personas y países aunque el fenómeno migratorio, que ha despoblado de personas hábiles a los países pobres, se ha convertido en un gran beneficio para los países receptores, como es el caso de España, que está recibiendo una infusión de capital humano joven y mayoritariamente bien preparado y dispuesto a trabajar con empeño, como es el caso paradigmático de todas las emigraciones. Los europeos fueron emigrantes, especialmente, hacia América, durante tres siglos y ahora reciben a los desposeídos de sus antiguas colonias, especialmente africanas, con los que es necesario practicar una política de solidaridad que aún no se percibe suficientemente. Alona Fisher-kamm, ministra consejera de la Embajada de Israel, mafiestó su esperanza en una progresiva pacificación y mejora de los derechos humanos en el Oriente Medio.
*Sociólogo.